Infórmese antes. Una horquilla anclada en el mercado vale más que un número nacido del miedo.
Si preguntan demasiado pronto, puede reencuadrar: primero el puesto, luego el paquete. Cortés, no evasivo.
Dé una horquilla, no un ultimátum. Indique también lo que cuenta: teletrabajo, variable, formación.
No menosprecie su salario actual. Hable del valor del puesto al que aspira.
Si la oferta llega después, reléala en frío. «Vuelvo mañana» es adulto, no débil.