Envías candidaturas, no recibes nada y concluyes que tu perfil no vale gran cosa. Casi nunca es así. En la mayoría de las empresas, un programa ordena las candidaturas antes de que un reclutador abra una sola.
Estas herramientas no juzgan tu trayectoria, buscan palabras. Si la oferta pide «Product Owner» y tu CV dice «jefe de proyecto de producto», describes el mismo trabajo, pero el programa no establece la relación. Te descartan sin haberte leído.
Los demás motivos son del mismo tipo: un título de puesto que no coincide, fechas que ninguna máquina sabe interpretar, una maquetación en columnas que confunde la lectura, un nivel de estudios nunca escrito con claridad.
Nada de esto se corrige trabajando más. Se corrige escribiendo tu CV con los términos que emplea la oferta, y eso es justo lo que hace el análisis: compara ambos y te muestra, línea por línea, qué te bloquea.