Llegue cinco minutos antes, no veinte. Demasiado pronto incomoda al equipo; demasiado tarde parece descuido.
Un apretón de manos mesurado, una sonrisa y su nombre, con claridad. Guarde el teléfono antes de entrar o de unirse a la llamada.
Escuche la pregunta hasta el final. Un segundo de silencio antes de responder vale más que una respuesta cortada o demasiado larga.
Hable con hechos: una situación, su acción, el resultado. No critique a un empleador o a un colega anterior.
Al final, agradezca. Una pregunta breve sobre el equipo o el puesto muestra que ya piensa en el trabajo, no solo en la actuación.